SAU CFDD
Oct 252012
 

Por Diácono  Anastacio Ponce

Anastacio Ponce

El Día de Muertos es una celebración mexicana que se lleva a cabo los días primero y dos de noviembre mediante la cual honramos a nuestros familiares y amigos difuntos. Aunque se considera festividad mexicana, también se celebra en muchas comunidades de los Estados Unidos donde existe una gran población méxico-americana, y en algunas partes de Latinoamérica. Esta celebración coincide con la celebración católica del Día de los Fieles Difuntos cuando se ora por todas las personas fallecidas. A pesar de ser unos días tristes porque recordamos a nuestros queridos familiares que han fallecido, el ambiente el día de los muertos es mucho más relajado, similar a Halloween, con un mayor énfasis en la celebración misma.
Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México, están relacionados con la presencia de indígenas en Mesoamérica, tales como los aztecas, mayas, purépechas, entre otras culturas. Estas culturas tenían rituales que celebraban la vida de sus antepasados. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento al mismo tiempo. Este festival que se convirtió en el Día de Muertos de acuerdo al calendario solar azteca, era celebrado a finales de agosto y terminaba a finales de septiembre. Las festividades aztecas eran presididas por la diosa “Mictecacihuatl,” que significa “Dama de la muerte.” Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y de los familiares fallecidos. Cuando los conquistadores españoles llegaron a América a finales del siglo XV, los impactaron las prácticas paganas de los indígenas tales como el día de los Muertos. Entonces los españoles intentaron convertir a los nativos americanos al catolicismo cambiando el festival de los muertos a principios de noviembre para que coincidiese con las festividades católicas del Día de Todos los Santos y de los fieles difuntos, fiesta religiosa que se celebra en muchos países de tradición católica. En ella se venera a todos los santos que no tienen una fiesta propia en el calendario eclesial. Por tradición es un día feriado en México y otros países.
Para celebrar el día de los muertos las familias hacen altares muy bien decorados con flores de cempaxúchitl, veladoras, rosas, calabaza y diferentes platillos de comidas, bebidas, pan dulce, etc. Las personas también ponen en los altares las fotos de sus familiares difuntos por los cuales están pidiendo en estos días santos. Las tumbas son decoradas con flores y velas. Los familiares se reúnen en el panteón para rezar por sus seres queridos que ya han partido a un lugar mejor de acuerdo a nuestra fe cristiana. Al mismo tiempo es una manera de reunirse como familia y convivir compartiendo los recuerdos de los gustos y tradiciones que observaba la persona fallecida.
Algunos estados en México hacen baile en la explanada del panteón para mostrar la alegría por sus seres queridos que han fallecido y a quienes recuerdan con mucho cariño. Al mismo tiempo las personas se encuentran disfrutando de los antojitos mexicanos de cada estado que sus familiares  acostumbraban  comer. Algunos además aprovechan para bailar y divertirse de acuerdo a la edad y sus gustos.
Las celebraciones  terminan el día dos de noviembre con una misa de acción de gracias en el panteón donde se pide por todos los santos inocentes y los fieles difuntos. El día de los muertos me gusta muchísimo porque es un tiempo para reflexionar acerca de nuestra vida y pedir por todos nuestros familiares difuntos y al mismo tiempo prepararnos para el día que Dios nos llame a su presencia a gozar de la felicidad eterna.
(Diácono Anastacio Ponce es seminarista en la Escuela de Teología Sagrado Corazón, Hales Corners, Wisconsin.)

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