Dones del espíritu repartidos en un rincon de Iowa

Por Morena Guadalupe  González Hauser

Miembros del Grupo de Oración Sagrado Corazón de Jesús captados durante la
entrevista. “Dios es centro de nuestras familias,” afirman todos con convicción y fe, y consideran un regalo de Dios en sus vidas.

El llamado a servir a Dios haciendo uso de los dones de Espíritu nos puede llegar en lugar y tiempo inesperado, lo importante es la disposición y determinación que tengamos en aceptar ese llamado. Testimonio de esto es la experiencia vivida por la familia Chávez de Oskaloosa, Iowa, cuando una madrugada rumbo a Chicago,  el hijo único de la pareja experimentó muerte súbita.
El padre del niño, Tony Chávez, recientemente había recibido entrenamiento en técnicas de Resucitación (CPR) en su trabajo  de construcción, pero jamás imaginó practicarlo en su hijo, menos ese día. “Íbamos a comprar todo lo necesario para nuestra boda, pues siempre quise participar de la Eucaristía, especialmente el día de la Primera Comunión de nuestro hijo, así que mi petición al Señor de honrar nuestra unión se  cumplió cuando Tony me propuso casarnos, y yo, en mi afán de hacer algo especial, mi idea era materialista, y Dios definitivamente tenía otro plan de lo que Él  quería fuese nuestro matrimonio,“ dice Doña Rosa María Chávez.
“Fue duro,” recuerda el Sr. Chávez, ver su hijo sin pulso y sin respiración. “Estaba muerto.” Y mientras su madre a orillas de la carretera de rodillas clamaba a Dios por su vida, “hubo un momento en que le dije  que le entregaba mi vida a cambio de la suya,” recuerda la Sra. Chávez.
Cuando el padre del niño ya estaba convencido que no podía hacer volver a su hijo, únicamente orar y clamar por un milagro, las luces de la ambulancia  vislumbraban lejanas en la carretera, y el milagro sucedió. Anthony Chávez abrió sus ojos y pregunto a su atribulada madre que estaba pasando. Fue llevado con su madre en ambulancia al hospital donde corroboraron que todos sus signos vitales eran normales y no había sufrido daño cerebral o cardiaco después de múltiples exámenes.  La experiencia cambio la vida de esta familia y los tornó en convencidos del poder de la oración.
A partir de ese momento buscaron reunirse con otros católicos de la zona, leer la Biblia y la orientación de sacerdotes para comprender cuál era la manera de crecer en los dones del espíritu como también ayudar a otras almas necesitadas del poder de la oración y sanidad física y espiritual. Ellos, miembros de la Parroquia de Santa María en Oskaloosa, centran su Ministerio en la evangelización y el poder de la oración para liberar o sanar a enfermos, y  todo reconocimiento y alabanza es centrado en el poder de Dios, su hijo Jesucristo y el Espíritu Santo,  pero reconocen el apoyo de Monseñor Marvin  Mottet, y Padres Troy Richmond y Jeffry Belger.   “En nuestro ministerio, nombramos Grupo Sagrado Corazón – inspirados en el Señor de las Misericordias y la tradición Hispana de mantener una imagen del Sagrado Corazón de Jesús en el hogar – atendemos llamadas de personas de toda condición social y denominaciones religiosas,” dice el Sr. Chávez. La única recompensa es el engrandecimiento de la obra de Dios y crear el Reino de los Cielos aquí donde nos ha tocado vivir, nos expresan los integrantes del Grupo Sagrado Corazón. Inicialmente fueron cuatro parejas pero una se mudo a Texas. “No somos nosotros los que actuamos,” dice Bertha Alicia Chávez, “es el Espíritu Santo paráclito que actúa y nosotros somos sus instrumentos.”
La pareja de esposos de Francisco y Gabriela Ramírez dice que uno de los dones recibidos en este ministerio, es el fortalecimiento de sus vidas familiares, comprendiendo que Dios no quiere cosas a medias, requiere centremos nuestras vidas en Él. Agrega la Sra. Rosa María que: “Dios en ese sentido es un padre celoso, porque al comprarnos con la sangre de su hijo Jesucristo nos de Él y ser Él  nuestro centro de vida y decisiones.”
Para finalizar nuestro relato de la experiencia de conocer a estas tres familias que viven en el mundo y experimentan las mismas limitaciones y circunstancias como cualquiera de nosotros, pudimos apreciar y dar testimonio que un minuto de oración con ellos puede convertirse en una bendición de eternidad si lo medimos en tiempo físico, pues al orar con ellos es perceptible el calor espiritual que rodea a todos al invocar  el Santo nombre y la presencia de Dios, y nuestro cuerpo físico, como también espíritu y emociones,  reciben el poder sanador de la oración y la intercesión divina.
“Nuestros hermanos, tienen que saber que estamos aquí para orar por ellos, y que al interceder ante Nuestro Señor y su Santísima Madre por las necesidades de familia, salud, urgencias que requieran de oración, estamos para servirles y ser un instrumento de Dios,” manifiesta Tony Chávez, líder natural del grupo. No importa hora o día, estamos aquí para orar o compartir la palabra de Dios, como también la de aliento, nos recuerdan. “Pueden llamar al (641) 295-4381 donde  elevaremos oraciones por sus necesidades, así como también solicitamos oraciones para fortalecer nuestra base espiritual y servir al Señor Jesús, quien amoroso  continua bendiciendo nuestras familias con trabajo, salud y unidad familiar,” finaliza diciendo Tony Chávez.

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