Jun 262014
 

Padre Bernie Weir
El Mensajero Católico

El 1 de julio pasaré mi primera noche en una nueva ciudad, una nueva parroquia y una rectoría diferente. Estaré llevando un montón de cosas de Ottumwa, mucho más de las que cualquier persona normal llevaría. La mayor parte de ellas no voy a usar, pero por otra parte, ¿quién sabe? ¿Podría que si? Por eso las guardaré.

P. Weir

Yo solo soy uno de los muchos sacerdotes en la diócesis de Davenport que están pensando la misma cosa. El 1 de julio es el día que nosotros llegaremos a nuestras nuevas asignaciones. Una de las cosas en las que yo estoy seguro es que, algunas personas en nuestra parroquia se alegrarán cuando sepan que nosotros hemos sido cambiados. Otras estarán tristes. También estará el grupo que dice: “Bien, él ha estado aquí por un buen tiempo. Esperemos a ver qué es lo que el nuevo sacerdote nos trae. Los sacerdotes vienen y van, ¿qué podemos hacer?”
En pocos años, o incluso quizás antes de fin de este año, algunas personas ni siquiera recordarán nuestros nombres, si es que acaso alguna vez lo supieron.

Sorprendentemente yo me siento bien con eso. Después de todo, el ministerio sacerdotal no es sobre me. Es sobre Cristo. Es sobre proclamar a Cristo crucificado, resucitado y ascendido a los cielos. Es sobre la fe. Eso es mucho más importante para mí, del hecho que algunos ahora o al final de este año, recuerden que yo proclame a Cristo. En los Evangelios, el nombre de los 12 Apóstoles no son los mismos de lista en lista. Si nosotros no conseguirnos mencionarlos correctamente, ¿por qué un sacerdote pensaría que su nombre es suficientemente importante como para recordarlo?

Con todo lo dicho, tengo un par de reflexiones al salir. Nunca será fácil dejar un lugar, que ustedes han llamado hogar por 10 años. He disfrutado mi tiempo como pastor de Santa María de la Visitación. La parroquia me ha ayudado a crecer en innumerables formas. Yo sé que mi fe ahora es más fuerte que cuando yo llegué. Yo sé que mi comprensión de la Iglesia es diferente.

A principios de este año, he tenido algunos problemas de salud. Yo no había estado enfermo antes. Nunca antes había necesitado tanta ayuda. Ha sido una experiencia transformadora, tener cientos de personas ofreciendo ayuda. Me ha hecho humilde tener a otros rezando por mí. Eso se supone que yo debo hacer ellos, no ellos por mí. Siempre creí en el poder de la oración de llevar confort y paz. Ahora, yo lo he experimentado. Les agradezco por ese regalo!

Estaré llegando a Santiago Apóstol, Washington, en tan solo unos días. Yo se que las personas han buscado mi nombre en google y han preguntado por mí a otras personas que me conocen. Ellos han escuchado una infinidad de historias sobre mí. Yo he hecho lo mismo con ellos. He hablado con los sacerdotes que han estado en Santiago Apóstol. He hablado con las personas que tienen familiares en la parroquia y los he buscado en Facebook. Por eso, aquí está el trato: Yo solo creeré, las buenas cosas que las personas dicen de mis nuevos feligreses. A la vez, espero que ellos solo creen, las buenas cosas que las personas han dicho sobre mi y trataré de vivir de acuerdo a esos atributos.

Mudarme a una nueva parroquia es una verdadera bendición. Estar disponible a vivir en una nueva comunidad católica y tenerlos compartiendo el amor de Cristo conmigo, es un reglado de nuestro Dios. Yo espero que ellos vean mi amor de Cristo en mis acciones y palabras.

Estoy muy emocionado con mi cambio. Estoy con muchas ganas de ser pastor en Santiago Apóstol. Extrañaré la parroquia de Santa María de la Visitación en Ottumwa. Yo se que ellos harán sentir bienvenido a su nuevo pastor, Padre Jim Betzen, CPP.S, tal como ellos me lo hicieron sentir a mí.

Tal como lo dije antes, si mi nombre no es recordado, yo me siento bien con eso. En Santiago Apóstol encontraré una nueva comunidad de fe y mi nuevo hogar. Ya quisiera estar allí y ver que aventuras Dios tiene preparadas.

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