SAU CFDD
Nov 272014
 

Por Lindsay Steele
El Mensajero Católico

DAVENPORT — Cada noviembre, las mujeres méxico-americanas de la parroquia de Santa María se levantan muy temprano para preparar platos mexicanos auténticos, frescos para el bazar anual navideño de la parroquia.

Lindsay Steele
Araceli Hernández y María S. Razo preparan huevos y chorizo con papas en el centro parroquial de Santa María el 9 de noviembre pasado, en preparación del bazar anual de la parroquia, de un Autentico Desayuno Mexicano. Las mujeres quienes prepararon el desayuno, se levantaron a las 2 a.m., para preparar los platos y el desayuno que es siempre el que más ingresos produce en la actividad del bazar.

Los elogios que reciben de los comensales, que disfrutan de la cocina cultural, hacen que el despertar a las 2:00 am, “valga la pena”, dice Isabel González. “Cuando yo veo a las personas desayunar, me siento feliz que a ellos les guste lo que están comiendo” dice ella.

El “desayuno mexicano auténtico” ha sido una tradición de la parroquia desde que las personas méxico-americanas hicieran de Santa María de Davenport, su hogar a comienzos del 1990. El desayuno es la actividad que colecta más dinero que cualquier otra actividad de bazar, dijo la organizadora del bazar Loree Hansen.

El desayuno hace mucho más que recaudar dinero para el Altar y para la Sociedad del Rosario parroquial, más bien, “comer es un momento de encuentro de las dos culturas en Santa María”, explicó el párroco, Padre Ed O’Melia.

González dijo que el desayuno es como “hacer una fiesta para Dios” y que el lenguaje no es
barrera para disfrutar juntos de una comida.

González admite que la idea de llamar a la comida un “desayuno mexicano auténtico” es un poco divertida, ya que las familias mexicanas en general, no tienen un desayuno pesado. En general, se come un plato más pesado en la hora del mediodía, para el almuerzo. Las mujeres atienden a ambas culturas, sirviendo comida desde la mañana hasta la tarde, con una gran variedad de platos.

Para el desayuno del 9 de noviembre de este año, seis cocineros planearon comida para 200 invitados, la creación de platos que van desde tacos, huevos, chorizos y patatas a los platos menos conocidos para los que no son mexicanos. Uno de estos platillos es el Pambazo, que se hace por inmersión del pan redondo en salsa de pimiento rojo y cuajillo relleno con patatas, chorizo, queso blanco y lechuga. Los estudiantes bilingües de educación religiosa sirvieron como camareros, llevando el chocolate caliente mexicano a los comensales y bandejas de pan dulce mexicano.

Como en los años pasados, entre lo que no son méxico-
americanos no hay nadie que no haya tenido más aventuras con la comida de su elección; por ejemplo, este año, los sándwiches pambazos se agotaron antes de la hora predominante de la comunidad méxico-americana, alrededor del mediodía. González dijo que es gratificante cuando uno que no es méxico-americano prueba platos desconocidos. González explicó: “Es como si estuvieran diciendo: Si te gusta, entonces déjame probarlo.”

Los comensales comentaron que ellos prefieren la autentica cocina, la cual típicamente se sirve en la cadena de restaurantes de México. La feligresa Patty Schuch dijo: “Personalmente siento que esto es lo mejor, que tú vas a recibir la comida más fresca que hay en la Quad Cities. Está hecha con el corazón, con el alma y con el amor.” Padre O’Melia, Hansen y Schuch expresaron su gratitud a las mujeres, quienes preparan la comida cada año, cuyos ingresos sirven para los gastos del Altar de la parroquia y de la Sociedad del Rosario. El éxito del desayuno, Hansen dijo que es debido a “un grupo de mujeres muy dedicadas y comprometidas, que comparten sus increíbles talentos por una causa común de ayudar a nuestra parroquia.”

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