SAU CFDD
Dec 222016
 

Por Padre Guillermo Treviño
El Mensajero Católico

El mismo día en que los Cachorros de Chicago ganaron la Serie Mundial, en el día de todos los Santos, el 2 de noviembre, recibí un correo electrónico de la Fundación de Fútbol de Estados Unidos en el que decía que había ganado una lotería para comprar cuatro entradas para el partido de Estados Unidos vs. México para la clasificación a la Copa Mundial a jugarse en Columbus, Ohio. El partido se jugaría el Día de los Veteranos, es decir el viernes 11 de noviembre, apenas tres días después de las ele-cciones presidenciales. Debido a que celebraba la Misa de las 4 p.m. en San Alfonso el día después del partido, mi hermana acordó llevarme a Columbus y regresarme a casa después del juego.

Contribía
Padre Guillermo Treviño posa para una foto en el partido de futbol valido para las
clasificatorias entre EE.UU vs. México el 11 de noviembre en Columbus, Ohio.

Algunos de mis parroquianos, quienes hablan español me preguntaron cómo conseguí esas entradas. Les dije que había un par de razones posibles. En primer lugar, el partido se jugaría en Columbus en un estadio de fútbol pequeño para 25,000 asientos de la Liga Mayor, lo que limita la disponibilidad de boletos. La Fundación de Fútbol de Estados Unidos determina quién obtiene entradas para el juego y desea un estadio lleno por adelantado, ellos podrían dar la pre-
ferencia a los aficionados estadounidenses. Los medios de comunicación mexicanos informaron que a muchos aficionados mexicanos se les negaron las solicitudes para la compra de los boletos. Para ser justos, gané cuatro boletos con mi nombre, así que quién sabe la exactitud completa de ese informe. En segundo lugar, Columbus es muy frío en comparación con las ciudades de México, lo que hace que el juego sea ventajoso para el equipo de Estados Unidos. Los E.E.U.U. Nunca habían perdido ante México y anteriormente ellos habían ganado todos los partidos por 2-0.

Con tanta tensión, Los forajidos americanos, un grupo de partidarios del fútbol americano, dijeron en su página de Facebook que ningún odio de ningún tipo sería tolerado en el juego. Aquellos que no siguieran las reglas serían despedidos del grupo y del juego. Probablemente la parte más positiva fue que a medida que los equipos que re-presentaban tanto a México como a Estados Unidos entraron al estadio, los Forajidos American cantaron la canción de Woody Guthrie: “Esta tierra es tu tierra, esta tierra es mi tierra. … “Después de que los himnos nacionales fueran entonados, generalmente las fotos de los equipos son tomadas. Pero esta vez, en un evento no planificado, ambos equipos tomaron la foto juntos, se mezclaron.

Al partido, yo lleve un poncho de Nuestra Señora de Guadalupe, sólo para ver cómo la gente trataría a alguien que parecía ser un fan mexicano. Fue un partido muy emocionante en el que México ganó 2-1 – por primera vez en Columbus. Los fans estadounidenses fueron muy amables y corteses con los fans mexicanos, diciendo: “¡Qué juego! ¡Felicitaciones!”

Si estos dos países, México y Estados Unidos, pudieron llevarse bien en el campo de juego, en las gradas, en el ambiente más competitivo que existe, ¿por qué no podemos en general? Sí, podemos tener diferencias de opinión, pero eso no significa que odiemos a nadie. Las tensiones de hoy son porque cada uno de nosotros piensa que siempre tiene la razón. Incluso si tienes la razón, ¿vale la pena perder a un amigo, un familiar u otro ser querido por decirlo así?

Mi desafío de Navidad es que veamos el otro lado de las cosas. Y así, podemos crecer en el amor y el respeto hacia nuestros vecinos quienes son personas asombrosas, si nosotros nos damos el tiempo para conocerlos.

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