Jan 262017
 

Por Miguel Moreno
El Mensajero Católico

En estos tiempos, hay una constante y creciente dependencia del ser humano a las novedades que la tecnología nos trae. Basta con recordar aquellas situaciones en las que habiendo olvidado el celular, se siente que se camina como ‘desarmados’, cómo que algo de su propio ser, les falta. Más evidente y común es ver a personas que aficionadas a las juegos de videos, se desesperan mientras juegan o cuando dejan de jugar. ¿Quién no ha visto a alguien que se ha sentido incómodo al no tener “señal” cuando llega a cierto lugar?

Todos estos son signos de dependencia, pues, o se están acostumbrando o ya se han acostumbrado a vivir con ellos, de tal modo, que cuando faltan, les ‘falta’ algo.

Bien sabemos, que muchas cosas nos ayudan a mejorar ciertos aspectos de la vida; pero que no se debe permitir que sin ellos ‘no se viva.’ Y eso ocurre con ciertas personas, que si no cuentan con ciertas situaciones de lo que se llama ‘mundo moderno’, se sienten asfixiados.

¿Cómo me encuentro yo? ¿Siento que me falta algo cuando no tengo Internet, teléfono o una computadora?
Usar de las cosas, sin abusar de ellas. Usar las cosas sin que les permitamos que ellas abusen de nosotros. Usar sin depender de ellas.
Dios permita que eso no sea nuestro caso.

(Miguel Moreno es coordinador del ministerio multicultural de la Diócesis de Davenport.)

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