La Cuaresma: entregando mi voluntad a Cristo

Por Padre Bernie Weir
El Mensajero Católico

La Cuaresma ha comenzado. Como siempre, estoy renunciando a la pizza. Me sorprende cuánta pizza aparece cuando no puedes comerla. Oh, pero bueno, ¡siempre hay tacos! Este año también estoy renunciando a los pantalones de mezclilla (‘jeans’) azules, y estoy trabajando en entregar mi voluntad más a Cristo. Lo creas o no, hay una cone-xión entre los jeans y la rendición a Cristo.

P. Weir

Nunca he tenido un par de pantalones de vestir Dockers en mi vida. Simplemente, nunca pude llegar a comprar ninguno porque no se ajustan a la imagen que tengo de mí mismo. Soy una persona tipo jeans. Siempre he creído que nunca debería salir de la casa sin algo brillante, a rayas o a cuadros en algún lugar de mi cuerpo y, es mejor aún, si estás usando los tres al mismo tiempo. No tengo nada en contra de las personas que usan pantalones de vestir Dockers, pero simplemente yo no pude hacerlo. Sé que todo esto está en mi mente, pero nunca he querido rendirme a las presiones culturales para vestirme así. Simplemente no me veo usando pantalones de vestir Dockers.

Cuando era un joven sacerdote, no parecía tan difícil entregar mi voluntad a Cristo. La imagen que tenía de mí era la de rendición. Todo estaba bien en el Reino de Dios. La rendición era fácil entonces. Se ha vuelto más difícil a medida que he envejecido. Todo está bien en el Reino de Dios, pero la rendición es más difícil.

No sé si es más difícil porque soy viejo y porque sé que la mayor parte de mi vida ya está detrás de mí, o si es porque me volví perezoso. Estoy seguro de que es una combinación de los dos. Todavía tengo muchos lugares a donde quiero ir y muchas cosas por hacer durante los pró-ximos 20 años más o menos. Planeo hacer tanto como me sea posible. La rendición es una de esas cosas que yo diría es la más importante. Sentarme en mi porche en México es un sueño. La rendición es vida.

He decidido cambiar lo que llevo puesto durante la Cuaresma como un recordatorio diario de la necesidad de rendirme. Me rindo a los pantalones de vestir Dockers, o pantalones similares a ellos, para recordarme físicamente a mí mismo que tengo que rendir mi voluntad. Solo decir que quiero hacerlo no es suficiente. Tengo que ser recordado diariamente.

Dicen que todos nos ponemos los pantalones en una pierna a la vez. Entonces, mientras me pongo esos pantalones Dockers, en cada una de mis piernas, rezaré para que hoy rinda mi voluntad más plenamente.

Solo como pizza dos o tres veces al mes. No es un gran problema para mí pres-cindir de ella. Siempre hay tacos después de todo. Durante la Cuaresma, quiero animarte a que realices un cambio físico que afecte tu vida a diario. El ayuno es sobre la rendición; no se trata de comer menos.

Todavía tengo mis camisas que son brillantes, a rayas y a cuadros. Estaré bien. Los pantalones de vestir no me matarán. La rendición, sin embargo, me salvará.

(Padre Bernie Weir es el pastor de la parroquia de Santiago Apóstol en Washington.)

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