Warm your heart this Lent

Dear brothers and sisters in Christ,

It has been a cold winter. Yes, the temperatures outside have been well below freezing, with wind chills in the negative double-digits. It has been a cold winter, and a cold year, in other ways as well. Pope Francis makes this point in his Lenten letter. He writes that, rather than being wreathed in flames, Satan — as pictured by Dante in The Inferno — is frozen in a throne of ice. Love is absent.

Bishop Zinkula

We have seen what coldness of heart can do. It treats persons who are not yet born, who are older or ill, or who have a disability as disposable. It treats the stranger — the migrant and the refugee — as a scapegoat. It treats persons of color as if they do not matter. It treats creation itself as simply material for our use, and as a receptacle for our refuse.

Our churches are not immune. As our hearts cool, we become afraid of the future, circle the wagons, fall into spiritual laziness, and lose hope. We cease to be credible witnesses of the Good News.

With Pope Francis, I want to encourage all of us: do not give in to the cold!

This Lent, may a renewed life of prayer help warm our hearts, as we rest in God’s presence and God’s love. I encourage all of us to take advantage of the various celebrations of the sacrament of reconciliation around the diocese, including the “24 Hours for the Lord” initiative on March 9-10.

This Lent, may our almsgiving, perhaps through the CRS Rice Bowl program, draw us out of our cold hearts, and teach us once again the warmth that is found in sharing and in community.

This Lent, may our fasting and abstinence open our eyes and hearts to those who are hungry — materially, emotionally, spiritually — and make us missionaries of God’s burning love in a cold world.

In that light, please allow me to remind all of us that the church takes our Lenten conversion very seriously, and so requires the following:

• Ash Wednesday and Good Friday are days of fast. On days of fast, one full meal and two lesser meals are allowed. Eating between meals is not permitted. Catholics between the ages of 18 and 59 are bound to fast.

• Ash Wednesday, the Fridays of Lent, and Good Friday also are days of abstinence. On days of abstinence, meat may not be eaten. The law of abstinence binds all Catholics 14 years of age or older.

• If members of the faithful are unable to observe the fast and abstinence regulations because of ill health or other reasons, they are urged to practice other forms of penance and self-denial suitable to their condition. Ignoring the laws of fast and abstinence is a serious matter.

As the winter turns to spring, and the days get warmer, so, too, may our hearts. May we come to Easter with hearts renewed and rewarmed, truly aflame with love of God and neighbor. May we, like the fire spreading from the Paschal Candle at the Easter Vigil, spread God’s light and love to all we meet — and so help to warm a cold world.

Calienta tu corazon esta cuaresma

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Ha sido un invierno frío. Sí, las temperaturas afuera han estado muy por debajo del punto de congelación, con vientos helados y dos dígitos en negativo. Ha sido un invierno frío y un año frío, en otras maneras también. El Papa Francisco nos hace hincapié en este punto en su carta de Cuaresma. Él escribe que, en lugar de estar envuelto en llamas, Satanás -como lo describe Dante en El Infierno — está congelado en un trono de hielo. El amor está ausente.

Hemos visto lo que la frialdad del corazón puede hacer. En cómo se trata a las personas que aún no han nacido, o aquellos que son mayores o están enfermos o a quienes tienen una discapacidad como desechables. Tratar al extraño — al migrante y al refugiado- como un chivo expiatorio. Tratar a las personas de color como si no importasen. Tratar a la creación en sí misma como simplemente material para nuestro uso y como recipiente para nuestros desechos.

Nuestras iglesias no son inmunes. Cuando nuestros corazones se enfrían, nos asusta el futuro y no encerramos como en un círculo de carretas, caemos en la pereza espiritual y perdemos la esperanza. Dejamos de ser testigos creíbles de las Buenas Nuevas.
Con el Papa Francisco, yo quiero alentar a todos a: ¡no ceder al frío!

En esta Cuaresma, que una vida renovada en oración ayude a calentar nuestros corazones, mientras descansamos en la presencia de Dios y en el amor de Dios. Los aliento a todos a aprovechar las diversas celebraciones del Sacramento de la Reconciliación en torno a la diócesis, incluida la iniciativa de las “24 Horas para el Señor” que será los días 9 al 10 de marzo.

En esta Cuaresma, que nuestra limosna, tal vez a través del programa “Plato de Arroz” de CRS, saque el frio de nuestros corazones y nos enseñe una vez más la calidez que se encuentra en el compartir y en estar en comunidad.

En esta Cuaresma, que nuestro ayuno y abstinencia abran nuestros ojos y corazones a los hambrientos, materialmente, emocionalmente y espiritualmente, y nos hagan misioneros del ardiente amor de Dios en un mundo frío.

En ese sentido, permítanme recordarles a todos que la Iglesia toma muy en serio nuestra conversión a la Cuaresma, por lo que requiere lo siguiente:

El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días de ayuno. En los días de ayuno, se permite una comida completa y dos comidas pequeñas. Comer entre comidas no está permitido. Los católicos entre las edades de 18 y 59 años están obligados a ayunar.

El Miércoles de Ceniza, los Viernes de Cuaresma y el Viernes Santo también son días de abstinencia. En los días de abstinencia, la carne no se puede comer. La ley de la abstinencia es obligatoria para todos los católicos de 14 años o más.

Si los feligreses no pueden cumplir con las regulaciones de ayuno y abstinencia debido a problemas de salud u otras razones, se les insta a practicar otras formas de penitencia y abnegación adecuadas para su condición. Ignorar las leyes de ayuno y abstinencia es un asunto serio.

A medida que el invierno se convierte en primavera, y los días se ponen más cálidos, también lo harán nuestros corazones. Iniciemos la Pascua con corazones renovados y nuevamente cálidos, verdaderamente encendidos con amor a Dios y al prójimo. Que nosotros, como el fuego que se extiende desde el Cirio Pascual en la Vigilia Pascual, derramemos la luz y el amor de Dios a todos los que nos encontremos, y así ayudemos a calentar un mundo frío.

Sincerely yours in Christ/Sinceramente en Cristo,

Most Rev. Thomas Zinkula/Rev. Mons. Thomas R. Zinkula
Bishop of Davenport/Obispo de Davenport

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