Viviendo la Fe en época de Adviento

Por Ana Maria Shambaugh
El Mensajero Católico

“Que tu vida no sea una vida estéril. —Sé útil. —Deja poso. —Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor”. Este pensamiento de San José María Escrivá, siempre ha resonado en mi corazón, y en mi mente en mi vida diaria. San José María siempre habló de la santificación en la vida ordinaria.

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El papa Francisco también nos alienta a vivir en estos tiempos nuestra fe diciendo: “ ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu esposo o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos ¿Eres padre, madre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales”.

El Adviento nos presenta muchas formas en que hoy podemos prácticar nuestra fe. Tal como nuestro Salvador lo hizo, nosotros fortalecemos nuestra fe en el servicio a los demás, nutriéndonos con las Escrituras y compartiendo nuestro credo con los demás.

En esta preparación a la venida de Jesús, nuestra fe la podemos expresar con detalles de amor. El Adviento nos prepara para la Navidad, invitándonos a poner como centro de la celebración a Jesús.

El Adviento es la oportunidad para pensar en los pastores, en los reyes magos, y todos aquellos que estuvieron en el humilde establo, donde nuestro Señor Jesucristo, nació. El mejor regalo que nos podemos dar en este tiempo, es participar de la Santa Misa, para experimentar la alegría de la Salvación que llega en la tierna sonrisa de un niño, nacido en el pequeño pueblo de Belén.

Otra oportunidad que también nos ofrece el Adviento es contemplar el rostro de Jesús en nuestros hermanos y hermanas. Desde muy pequeños aprendemos las obras de Misericordia y es importante que constantemente las recordemos. Ver el rostro de Jesús en los enfermos, en los hambrientos, en los sedientos, en los que no tienen hogar o vestimenta, en los presos, en los que no saben, en los que necesitan de un consejo, en los que viven en la obscuridad y en los que perdono de todo corazón, en los que se encuentran triste, en los que necesitan consuelo y por los vivos y los muertos a quienes ofrezco mi oración diaria.

Otra bella forma de prepararnos para la navidad es invitando a Jesús a ser centro de nuestros hogares, invitándolo a nuestra mesa, a nuestra oración mediante la Corona de Adviento, la Novena de Navidad, el Santo Rosario y median-te el perdón. En ocasiones llevamos resentimientos con familiares, con amigos y es tiempo para perdonarlos, abriendo nuestros corazones a ese maravillo encuentro con Jesús… ¡Será un tremendo regalo!

Vivir nuestra en fe en estos tiempos de esperanza es un regalo de Dios, Él nos pide que encendamos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo, a quien llevamos en el corazón. Y tú, ¿cómo vives tu fe en esta época de Adviento?

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