La promoción de las vocaciones

Lindsay Steele
Representantes parroquiales participaron en el taller “Cien Veces” en la parroquia San Patricio en Iowa City el sabado 1 de diciembre.

Por Lindsay Steele
El Mensajero Católico

Cuando los católicos ayudan a la promoción de las vocaciones: “No podemos seguir haciendo lo que estamos haciendo y esperar resultados diferentes”, dijo la expositora Rhonda Gruenewald a un grupo de católicos durante el taller del 1 de diciembre. “Tenemos trabajo por hacer, pero hay esperanza. Queremos darte un poco de esperanza aquí”.

Su audiencia incluyó a 70 representantes parroquiales en el taller “Cien Veces” en la parroquia San Patricio en Iowa City. La presentadora bilingüe, Leticia Ramírez, hizo la presentación en español a 15 participantes. Unas sema-nas antes, Gruenewald habló en la reunión del clero de noviembre, sobre la creación de “parroquias productoras de vocaciones”.

Gruenewald alentó al Clero, su audiencia, a invitar a personas que pudieran estar interesadas en promover vocaciones a nivel parroquial al taller del 1 de diciembre. En ambos talleres, explicó que la promoción de las vocaciones no es responsabilidad exclusiva de un obispo, sacerdote o director de vocaciones diocesanas. “Se supone que todos deben estar haciendo su parte por las vocaciones”.

Ella dijo a los representantes de las parroquias que mantengan un mismo ritmo y que inicien despacio. Ella los animó a crear oportunidades para que los feligreses oren por las vocaciones. También aconsejó a su audiencia, que tengan recursos disponibles para las personas que puedan estar considerando un llamado a las vocaciones, que incluyen el sacerdocio, el diaconado, la vida religiosa y el matrimonio. El libro instructivo de Gruenewald, “Sembrando Semillas”, está disponible en inglés y español y tiene 67 ideas para que las parroquias promuevan las vocaciones. “Hay muchas cosas que se pueden hacer. No tienen que ser costosos ni consumir mucho tiempo para tener un gran impacto”.

Un aumento en la gente que acepta el llamado de Dios a una vocación, especialmente el sacerdocio, no sucederá de inmediato, dijo. Se trata del tiempo de Dios; el trabajo de un comité de vocación parroquial es “cultivar el suelo”, haciéndolo fértil. Los jóvenes en las parroquias deben saber que es “normal” pensar en servir a la Iglesia.

En la tarde, los participantes dedicaron unos 40 minutos a la adoración eucarística antes de hablar en sus grupos parroquiales sobre ideas que les gustaría implementar. Al concluir el taller, Gruenewald y Ramírez animaron a los parti-cipantes a hablar con el párroco para formar un comité de vocaciones. “Usted quiere su ayuda. Quieres que se involucre”, dijo Gruenewald. La pregunta más importante que debe hacerse al sacerdote de la parroquia es: “¿Qué piensa usted?”. Si el sacerdote lo apoya, responda diciendo: “Esa es una gran idea. Estaré contento de apoyar en la implementación de esa idea”.

Una vez que se ha formado un comité de vocaciones, Gruenewald recomienda reuniones mensuales. El párroco siempre debe ser invitado, pero su presencia no es obligatoria. Sin embargo, él debería tener algo que decir sobre los miembros del comité, dijo.

Dan Hogan, miembro de la parroquia Santa María de Riverside, dijo tener ideas sobre la oración y actividades que involucren a los grupos parroquiales en la promoción de las vocaciones. Se reunirá con su pastor, el padre Bill Roush, y el diácono Derick Cranston para discutir ideas. “Espero involucrar a otras personas en el ministerio de vocaciones”, dijo Hogan. Muchos de los feligreses son gene-rosos con su tiempo, “así que no creo que sea difícil encontrar a otras personas para ayudar con esto”.

Nita Carlson, miembro de la parroquia de la Divina Misericordia en Burlington y profesora de religión en Notre Dame, Burlington, dijo que el taller fue estimulante. “Regresé llena de entusiasmo… Estoy ansioso por empezar. Vine (sabiendo) que esto es parte de mi vocación, para asegurarme de que mis alumnos conozcan las vocaciones y que tengan tiempo para discutir, reflexionar y discernir”. Ella tiene ideas para la escuela y la parroquia que planea compartir con el Padre Marty Goetz.

“Más allá de lo que aprendimos, para mí fue motivador”, dijo Adrián Arellano, miembro de la Parroquia de Santa María y San Matías en Muscatine que asistió al taller en español. “Me regreso motivado para trabajar en mi parroquia, hablar con mi sacerdote y proponer proyectos en los que podamos trabajar juntos. En la clase también nos ofrecieron herramientas para poder trabajar en el ministerio de vocaciones. Estoy agradecido a la diócesis por darnos estos talleres de aprendizaje”.

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