Un reto para prmover las vacaciones sacerdotales

Por Padre Joseph Sia
El Mensajero Católico

Acabo de conversar con una buena amiga mía, una mujer que ha estado apoyando a los seminaristas durante muchos años. En el curso de nuestra conversación, llegamos a hablar de la continua falta de hombres discerniendo en el seminario. Le dije que creo que un factor importante es la actitud de los padres hacia sus hijos, que podrían estar considerando una vocación al sacerdocio o a la vida religiosa. Luego, compartió conmigo acerca de un encuentro que tuvo recientemente con una mujer a la que estaba pidiendo oraciones por los seminaristas. La mujer le dijo: “No me malinterpretes, amo a los seminaristas, pero no quiero que mi hijo sea uno”.

Fr. Sia

Aunque, por supuesto, esto es sólo un incidente, creo que esto pone de relieve el papel crucial que desempeñan los padres en la crianza de un llamamiento de Dios, a cualquier vocación. La familia es la base de todas las vocaciones. Los padres influyen profundamente en sus hijos de muchas maneras y, su acercamiento a la vida matrimonial, al sacerdocio, a la vida religiosa y la vida célibe puede dar forma a la percepción de sus hijos de estas vocaciones y su apertura al llamado de Dios hacia cualquiera de ellas. Curiosamente, en mis vi-sitas a las diferentes escuelas de la Diócesis, he recibido preguntas de los niños sobre cómo deben decirles a sus padres que se sienten llamados a ser religiosas o sacerdotes. De hecho, un par de niñas han expresado su ansiedad por cómo reaccionarían sus padres si les dijeran que estaban pensando en ser hermanas religiosas.

Algunos muchachos han compartido conmigo sobre sus preocupaciones acerca el sacerdocio porque, en nuestra tradición, los sacerdotes no se casan, lo que significa que no darían a sus padres nietos biológicos. Algunos me dicen que sus padres les han dicho que deben apuntar a trabajos bien remunerados y, por supuesto, el sacerdocio no es uno de ellos.

Una de las piezas del rompecabezas, que debemos tener para ayudarnos a resolver el problema de la escasez de las vocaciones al sacerdocio, es la de los padres que apoyan el proceso de discer-nimiento al sacerdocio y, son espiritualmente maduros para saber que Dios puede estar llamando a su hijo a una vocación, que tal vez no esperen o quieran para ellos. Esto vendrá, en primer lugar, con la renovación espiritual y el crecimiento a través de la asistencia a la misa y la oración personal, incluida la Adoración Eucarística. También se necesita una catequesis sólida por parte de los párrocos, directores de formación religiosa, maestros y catequistas en las escuelas y parroquias; para que los padres puedan estar bien informados sobre el discernimiento vocacional y, puedan actuar en consecuencia, para permitir que sus hijos conozcan la alegría de vivir sus vidas de acuerdo con la voluntad de Dios.

Por favor, continúen orando por nues-tros seminaristas y por nuestros jóvenes, para que puedan abrir sus corazones para escuchar el llamado de Dios a ellos.

(P. Joseph Sia es director de vocaciones de la Diócesis de Davenport y ministro sacramental de la parroquia de Santa María en Davenport).

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