‘Se propaga tan rápido’: Coronavirus afecta a 15 miembros de una familia en Davenport

Lindsay Steele
Alicia Nava mira fotografías familiares en su casa en Davenport.

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(Nota de la editor: Adolfo Nava fallecio el 11 de Agosto)

Por Lindsay Steele
El Mensajero Católico

DAVENPORT — “Estábamos tomando precauciones”, dijo solemnemente Alicia Nava cubierta por una máscara con estampado floral, mientras hojeaba fotografías familiares la mañana del 25 de julio. Hace tres semanas, ella estaba en el hospital luchando contra el COVID-19, y cinco miembros más de su familia. Tres familiares permanecen hospitalizados por el virus, incluyendo a su padre, Adolfo, quien ha estado con soporte clínico, durante casi un mes. En total, 15 miembros de la familia de Nava en cinco hogares, han dado positivo por COVID-19. “Simplemente sucedió. Se propaga muy rápido”.

Al principio de la pandemia, los adultos de la familia decidieron tomar precauciones fuera de la casa, como usar máscaras, lavarse las manos y desinfectarse. También decidieron abstenerse de reunirse como la familia extensa, algo que habían hecho a menudo antes de la pandemia. Pidieron a sus hijos adolescentes y adultos jóvenes a hacer lo mismo, aunque Nava admite que “los jóvenes no siempre escuchan”.

Nava, de 38 años, cree que todo empezó con una sobrina adolescente, quien había estado visitando a familiares, mientras estaba infectada sin saberlo. Ella fue la primera en desarrollar síntomas, aunque fueron leves. Poco después, la hija de Nava, Melina, desarrolló una tos leve. Entonces, Alicia Nava comenzó a experimentar dolor de garganta y dolor de cabeza. “Cuatro días después, comencé a desarrollar fiebre, náuseas y malestar stomacal. Empecé a tener dolor en mi diafragma. Estaba preocupada y le dije a mi esposo que probablemente teníamos COVID. Fue entonces cuando descubrimos que mi sobrina había dado positivo. “Todos en el hogar de Alicia Nava dieron
positivo, con la excepción de su hijo mayor y su familia, quienes se mudaron temporalmente de la casa para romper la cadena de transmisión.

Un estudio publicado el 17 de junio en la revista The Lancet Infectious Diseases informa que, incluso aquellos que toman precauciones, como usar máscaras y distanciarse
socialmente, son vulnerables a contraer el virus dentro de sus propios hogares. La enfermedad se propaga fácilmente entre las personas que viven juntas y otros miembros de la familia, incluso antes de que una persona infectada muestre algún síntoma.

La enfermedad ha infectado a los miembros de la familia de Nava de todas las edades: el menor tiene 13 años y el mayor 77. Los síntomas y la gravedad del virus han variado entre los miembros de la familia. La hermana de Nava, Estela, está recibiendo fisioterapia para hacer frente a la debilidad en su diafragma. Nava asumió que su madre, Victoriana, tendría el caso más grave debido a condiciones preexistentes, pero se está recuperando en casa sin mayores complicaciones. Aunque Nava se considera recuperada, su fre-cuencia cardíaca se eleva a veces a niveles anormales.

El mes pasado ha sido un momento de incertidumbre, miedo e impotencia para la familia Nava, pero su fe católica ha sido una fuente de consuelo y fortaleza. Estuvieron activos en la antigua parroquia de Santa María en Davenport, que se fusionó con la parroquia de San Antonio de Davenport en este mes. Adolfo Nava pasó sus días en el hospital leyendo la Biblia, antes de ser sedado y conectado a un ventilador. Alicia Nava escuchó música de alabanza y adoración; para tranquilizarse mientras soportaba tres días de aislamiento en el hospital. Todavía tiene moretones en los brazos y en el estómago por inyecciones anticoagulantes y tratamientos intravenosos.

Los sacerdotes diocesanos que participan en el ministerio hispano han ofrecido oraciones e intenciones de misa por toda la familia. El equipo intercesor de Eagles ‘Wings” en Davenport, también ha estado orando por la familia. Amigos de la parroquia han llamado, enviado mensajes de texto y ofrecido comidas.

La enfermedad no solo ha afectado los cuerpos y los espíritus de los miembros de la familia; también han afectado sus finanzas. Las cinco personas que mantienen los hogares no han podido trabajar hasta que no se recuperen totalmente y los beneficios de desempleo aún no han llegado, dijo Nava. Sin muchas ganar, ella comenzó una campaña de crowdfunding; para ayudar a los miembros de la familia a hacer frente las facturas médicas y los gastos del hogar. “Me incomoda pedir dinero cuando tantas otras familias están luchando”, dijo.

A medida que los medios de comunicación de todo el país comenzaron a enterarse de la historia de la familia Nava, personas no conocidas, abrieron sus bolsillos y también sus bocas. Si bien la mayoría de las personas tienen palabras de aliento, algunas rápidamente culpan a la familia por sus pro-blemas. En ocasiones, Nava ha pedido a sus hijos que no se detengan en los comentarios de los que critican. “Vas a tener buenos comentarios y malos comentarios. Solo tienes que dejarlo pasar”, dijo. Siente pena por su sobrina, quien sin saberlo propagó el virus. “Ella no lo sabía. También es difícil para ella; mi sobrina está sufriendo como el resto de nosotros. Todos cometemos errores.”

Nava espera que la historia de su familia anime a otros a tomar la pandemia en serio. Ella alienta a las familias a usar máscaras en el hogar, alrededor de los
visitantes y miembros de la familia de otros hogares. “El virus todavía está ahí afuera”, dijo. “Puedes ser portador y ni siquiera saberlo”.

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