San José y el Día de los Difuntos

Lawrence OP/Flickr
Este vitral en Lourdes, Francia, representa a Jesús y María en el lecho de muerte de San José, quien es el patrón de la buena muerte.

Por Lindsay Steele
El Mensajero Católico

El padre Timothy Regan, capellán de los hospitales y clínicas de la Universidad de Iowa en Iowa City, asiste regularmente a las personas moribundas y a sus familias.

El deseo de “ir en paz, tener una muerte feliz o algo similar” es lo que más se muestra entre las personas que encuentra en su ministerio. A menudo, la muerte es algo en lo que la gente no piensa, habla o no se prepara hasta que sea inminente.

El padre Terry Ball, capellán del hospital Mercy de Iowa City, quien perdió a su esposa Mona por cáncer, antes de ingresar al seminario, dice: “Nos gustan las comodidades de la vida. No queremos enfrentar la realidad de la muerte. La realidad en la mente de muchas personas es que mueren otras, no ellas”. A los humanos les gusta tener el control, y la muerte es “lo último que no podemos controlar”.

Incluso con la esperanza de la vida eterna en Cristo, el proceso de morir puede ser difícil, no solo física, sino también emocional. El padre Ball señala que las personas moribundas lamentan las experiencias que nunca tendrán y piensan en lo pudieron haber hecho de otra forma.

San José: Patrón de la buena muerte

Un libro apócrifo del siglo V titulado: “La historia de José, el carpintero”, ofrece un vistazo de los sentimientos que José pudo haber experimentado en su lecho de muerte. Según el libro, José tenía miedo de morir y se entristecía por no haber logrado más en la vida. María y Jesús lo consolaron y prometieron protección y vida, a todos aquellos que hicieran el bien, en nombre de José, y con este ofrecimiento, José pudo morir en paz, tuvo una “buena muerte”.

Si bien esta historia es probablemente una leyenda o un mito, según el diácono Frank Agnoli, director diocesano de Liturgia y de Formación de Diáconos, la Iglesia Católica ha acogido a San José como el patrón de la buena muerte. A través de esta historia, “los fieles podían verse a sí mismos en José y, tal vez, esperar el mismo tipo de visitación y consuelo”.

¿Cómo es una ‘buena muerte’?

Lo que implica una “buena muerte” se ve diferente para todos, aunque han surgido algunos temas comunes. Para algunos, la perspectiva de una buena muerte se centra en la percepción de que sus seres queridos están en una buena posición para continuar después de su partida, dice el padre Regan.

El padre Ball dijo que esta seguridad podría ser especialmente difícil para alguien que tiene hijos menores en casa. La idea de no estar cerca para criarlos es devastadora. Una oración constante que puede ofrecer algo de consuelo es: “Jesús, confío en ti para cuidar y proteger a mi familia”.

Otra preocupación que se expresa con frecuencia es la de “estar bien con Dios”, dijo el padre Regan. Puede haber algo en el pasado de la persona moribunda, que requiera confesarse y  recibir el perdón de Dios puede ayudarles a “encontrar la liberación que necesitan para abrazar la muerte tal como viene”. Otros sacramentos, incluida la unción de los enfermos y la Eucaristía, “son muy apreciados en este momento”.

Una buena muerte requiere un nivel de aceptación y entrega, que puede ser bastante difícil de lograr para algunas personas, dijo el padre Regan. “Aquellos que están muriendo pueden expresar que no están listos” y concentrarse en “luchar hasta el final” en lugar de dar pasos para aceptarlo. “Para ellos, lamentablemente, la muerte rara vez es ‘buena'”.

La esperanza de lo que está por venir puede ofrecer consuelo a las personas moribundas y a sus familiares, dijo el padre Regan. La muerte ofrece la oportunidad de reunirse con seres queridos fallecidos; la oportunidad de entrar en la inmensidad de la perfección eterna y la presencia de Dios; y la oportunidad de deshacerse del cuerpo mortal con todas sus dificultades y dolores, especialmente en presencia de una enfermedad prolongada y que ha debilitado mucho a la persona. “A nivel personal, aprovecho plenamente la segunda de las oportunidades enumeradas anteriormente. He sentido la más mínima sospecha de cómo puede ser esta perfección y anhelo abrazarla en el momento adecuado. También he experimentado momentos profundos del amor muy personal de Dios por mí como individuo y espero ansiosamente ese momento en que pueda entrar en su plenitud”.

El camino hacia “una buena muerte” empieza ahora

Inevitablemente, algún aspecto de la muerte traerá tristeza al individuo moribundo o a sus familiares. Aun así, reconocer que la muerte vendrá inevitablemente, tal vez mañana, tal vez dentro de algunos años, puede ayudar a las personas a prepararse para ella, dijo el padre Ball. Las personas parecen estar mucho más en paz cuando se sienten seguras de que “han respetado (las enseñanzas de Cristo) y saben que están listas para aceptar lo que se avecina”.

Debido a que la muerte puede ocurrir en cualquier momento, el padre Ball alienta a todos, independientemente de su edad o estado de salud, a tomarse el tiempo para decirles a los demás que los quieren, reconciliar las relaciones rotas cuando sea apropiado y hacer planes sobre cómo quiere distribuir sus bienes y otros “cabos sueltos”.

El padre Regan también insta a las personas a no esperar hasta que la muerte sea inminente para buscar la paz, el perdón y la fe. “De una manera muy real, todos estamos en el proceso de morir, como nos recuerda nuestra fe, y por eso deberíamos trabajar para lograr todas las metas que nos hubiéramos haber trazado”.


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